Frente a su clase de literatura, un profesor discute con sus alumnos sobre un texto de Adlous Huxley. En el cuento, un personaje reflexiona sobre el origen del odio hacia el pueblo judío.
Un alumno pregunta si el autor es antisemita y si los nazis tenían razón al odiar a los judíos.
"No -responde el docente-. El Sr. Huxley no es un antisemita. Los nazis estaban equivocados al odiar a los judíos, pero su odio no fue sin motivo. Sólo que no era una razón real. Era imaginaria. La razón era el miedo".
La escena transcurre en 1962, en Los Angeles (EE.UU.). El profesor George Falconer, protagonista de la película "Un hombre soltero" (A single man) es interpretado por Colin Firth ("El diario de Bridget Jones"), un actor británico y heterosexual que fue nominado al Oscar 2010 por este papel.
Frente al tema de la discriminación y el odio a las minorías "diferentes", el profesor Falconer se encuentra especialmente sensibilizado. Es homosexual y acaba de perder a su pareja -con quien vivió 16 años- en un accidente de tránsito. Por eso desafía a sus alumnos a dejar de lado a los judíos y a pensar en otra minoría, de aquellas que pueden pasar inadvertidas.
"Hay minorías de todo tipo -explica-, las rubias, por ejemplo... o las personas con pecas. Pero una minoría se reconoce como tal cuando se cree que es una amenaza para la mayoría. Amenaza real o imaginaria. Y allí reside el temor. Si esta minoría es de algún modo invisible, entonces el miedo es mayor. El miedo es la razón por la que las minorías son perseguidas. Aunque las minorías sean sólo personas. Gente como nosotros".
Falconer se permite abandonar por un momento a Huxley para invitar a sus alumnos a reflexionar un poco más sobre el miedo.
"El miedo es nuestro enemigo real -sostiene-. El miedo invade nuestro mundo. El miedo es usado como herramienta de manipulación en nuestra sociedad. Es para que los políticos apliquen su política. El temor de ser atacados. El temor de que habrá comunistas que acechan en cada esquina (es la época de la Guerra Fría). El temor de que un país pequeño del Caribe (Cuba) represente una amenaza. El temor de que la cultura negra pueda conquistar el mundo..."

En la antesala del Apocalipsis

Durante la reciente campaña de oposición a la ley de matrimonio igualitario, en la Argentina, se esgrimieron argumentos que parecerían disparatados si se los analizara objetivamente, pero que en un contexto de intereses económicos y políticos en disputa se disfrazan de verdades. Sobre todo cuando a través de los canales opositores se pone énfasis en las advertencias apocalípticas. Su objetivo es transmitir una buena dosis de miedo al rebaño teleadicto.
Por ejemplo, quienes aborrecen la idea de otorgar a los homosexuales el derecho a casarse, aseguran que con ello nuestra especie se encontrará en peligro de extinción, dado que al proclamar como válida la unión entre personas del mismo sexo se producirá una progresiva caída en la tasa de natalidad ¿La razón? Cada vez más gente optará por la homosexualidad, habrá menos matrimonios "normales" y, en consecuencia, cada vez menos embarazos.
Según la lógica de los conservadores, la homosexualidad es una enfermedad contagiosa que se propagará más velozmente si se le abren los cauces que antes eran exclusivos de la familia "bien constituida". Y para colmo, si los gay adoptan un niño, ese chico será abusado o -en el mejor de los casos- crecerá con la mente desviada y no tardará en volverse gay él también. Lo más sorprendente es que tales argumentos puedan ser aceptados por millones de personas medianamente razonables. Aunque en realidad se entiende el fenómeno cuando se sabe que la mayoría de la población cultiva una visceral aversión contra esta minoría poco visible y -precisamente por ello- más "peligrosa".
Tan peligroso es el avance de los homosexuales, según la lógica del miedo, que en el futuro podrían desaparecer las parejas heterosexuales. Todos nos volveremos homosexuales. La raza humana se extinguirá lentamente, si antes no cae un castigo divino y la hace desaparecer de un plumazo, como en Sodoma y Gomorra.
En el caso de "Un hombre soltero", la película es el feliz debut del diseñador de modas Tom Ford en la realización cinematográfica y ha sido señalada por la crítica como una de las mejores historias que se filmaron en los últimos años sobre el tema de la homosexualidad. Está basada en un libro de Christopher Isherwood.  
Pero el planteo argumental no abarca solamente el drama de la discriminación, sino que explora otro gran miedo que atormenta al protagonista, un cincuentón que intenta afrontar el inesperado vacío que se produjo en su vida: "El temor a envejecer, a estar solo. El temor de ser inútiles, que a nadie le interese lo que tengamos por decir", expresa el personaje al hablar de un miedo que se vincula con la institución del matrimonio y con su carácter de unión indisoluble, una cuestión que merecería otro análisis más detenido. Porque tal vez el acuerdo formal de fidelidad y la decisión de vivir juntos hasta que la muerte los separe, pronunciada ante un juez, sea algo que las personas necesitan para poder despejar algunos de aquellos otros miedos. LA GACETA ©